| 3 cuotas de $17.700,00 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $53.100,00 |
| 1 cuota de $53.100,00 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $53.100,00 |
| 3 cuotas de $17.700,00 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $53.100,00 |
| 2 cuotas de $26.550,00 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $53.100,00 |
| 6 cuotas de $12.141,32 | Total $72.847,89 |
| 6 cuotas de $12.550,19 | Total $75.301,11 |
| 6 cuotas de $12.910,38 | Total $77.462,28 |
| 1 cuota de $53.100,00 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $53.100,00 |
| 1 cuota de $53.100,00 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $53.100,00 |
| 2 cuotas de $26.550,00 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $53.100,00 |
| 3 cuotas de $22.015,26 | Total $66.045,78 |
Desperté en una casa desconocida de estilo occidental, vestida con un uniforme de sirvienta y acostada en una cama lujosa. Pronto encontré a otras cinco chicas, todas vestidas igual que yo. Esta era la Casa Fantasma, y la única forma de sobrevivir era superar todas las trampas que nos esperaban: juegos mortales llenos de cerbatanas, sierras eléctricas, habitaciones cerradas y armas. Era una situación desesperada y aterradora para todas nosotras... bueno, excepto para mí. Después de todo, esta es mi profesión a los diecisiete años. ¿Te parece raro? Estoy de acuerdo. Pero así son algunas personas, y algunas nos ganamos la vida jugando a juegos mortales.
